La violencia en el estado de Guanajuato alcanzó un nuevo pico de brutalidad tras confirmarse que la masacre ocurrida este lunes 26 de enero en Salamanca fue un ataque dirigido. Según fuentes oficiales de la Fiscalía General del Estado, las víctimas han sido identificadas como presuntos escoltas vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Emboscada en plena vía pública
El ataque ocurrió cuando el grupo de hombres armados fue interceptado por un comando presuntamente perteneciente al Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL). Testigos relataron que el enfrentamiento se produjo con armas de alto poder, desatando el pánico entre los ciudadanos que circulaban por la zona.
Las autoridades que arribaron al lugar encontraron varios cuerpos sin vida junto a camionetas blindadas, además de cientos de casquillos percutidos. La zona fue acordonada de inmediato por elementos de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano para permitir las labores periciales.
Pugna por el control del territorio
Este hecho violento es una manifestación más de la cruenta disputa que mantienen ambos grupos criminales por el control de la plaza en Guanajuato. Salamanca, un punto estratégico debido a su actividad industrial y la presencia de la refinería, ha sido históricamente un foco de conflicto por el robo de combustible (huachicol) y el control de rutas de narcotráfico.
Informes de inteligencia sugieren que el ataque fue una represalia directa, lo que ha encendido las alarmas sobre posibles “ajustes de cuentas” en municipios vecinos como Celaya e Irapuato en los próximos días.
Respuesta de las autoridades
A pesar del despliegue de un operativo de búsqueda por aire y tierra, no se han reportado detenciones vinculadas directamente con la masacre. El Gobierno del Estado ha reforzado la seguridad en los accesos a Salamanca, mientras que la población civil permanece en un estado de alerta ante el temor de nuevos enfrentamientos.
La Fiscalía continúa con la identificación formal de todos los fallecidos y el análisis de las cámaras de seguridad para determinar la ruta de escape de los agresores, en lo que ya se considera uno de los eventos más violentos en el inicio de este 2026.

